Lo llaman por su nombre, pero siempre en diminutivo. 2011 fue un buen año para él, sirvió para que ganara su primera Copa Venezuela como director técnico, un trofeo que reivindica su proceso al frente de Mineros de Guayana, apenas en su segundo torneo.
Dicen que 20 años no son nada, pero la tropa negriazul, que demostró contar con la mejor afición del país, sumaba ya 22 sin levantar un título y desde hace un año decidió invertir fuertemente en la pasión del estado, el fútbol.
Armó una plantilla competitiva y si bien se desinfló en las últimas dos jornadas, logró el objetivo que se les había escapado en el torneo anterior: acceder a una Copa Internacional.
Carlos Maldonado, al que llaman Carlitos, timonel y personaje cardinal en la historia del balompié venezolano, fue el principal responsable de esta celebración. Con él conversó Líder para hablar de fútbol.
¿Usted escogió este deporte, o fue al revés?Nací en Uruguay y allá lo único que quiere un niño es un balón. Tu primer regalo de navidad o reyes es una camiseta de Peñarol o Nacional. Tu misma familia te va metiendo. Llegué a Venezuela a los siete años y mantuve la misma influencia por la comunidad española. Conocí a mi esposa por el Hogar Canario, así que no solamente me trajo satisfacciones dentro de la cancha.
¿Nunca dudó en dejarlo por los estudios?Sí, cuando nació Giancarlo yo tenía 15 años y apenas debutaba en el Deportivo Portugués. Además, entrenaba a un equipo de niños para un mundialito y estudiaba. Tuve que decidir si tomaba el fútbol como profesión y me fui con Walter “Cata” Roque al Atlético San Cristóbal, allí sí me dediqué a tiempo completo, aunque no tuve problemas para terminar los estudios en las noches.
¿Cómo describe su carrera como futbolista?Corta por las lesiones, pero privilegiado por compartir con jugadores como Pedro Febles, Gaby Barreiro, Bernardo Añor al principio, y al final al lado de Gerson Díaz y Gaby Miranda. Es inolvidable mi paso por Táchira, y Atlético San Cristóbal, que me dio la oportunidad de conocer el fútbol profesional.
Dicen que 20 años no son nada, pero la tropa negriazul, que demostró contar con la mejor afición del país, sumaba ya 22 sin levantar un título y desde hace un año decidió invertir fuertemente en la pasión del estado, el fútbol.
Armó una plantilla competitiva y si bien se desinfló en las últimas dos jornadas, logró el objetivo que se les había escapado en el torneo anterior: acceder a una Copa Internacional.
Carlos Maldonado, al que llaman Carlitos, timonel y personaje cardinal en la historia del balompié venezolano, fue el principal responsable de esta celebración. Con él conversó Líder para hablar de fútbol.
¿Usted escogió este deporte, o fue al revés?Nací en Uruguay y allá lo único que quiere un niño es un balón. Tu primer regalo de navidad o reyes es una camiseta de Peñarol o Nacional. Tu misma familia te va metiendo. Llegué a Venezuela a los siete años y mantuve la misma influencia por la comunidad española. Conocí a mi esposa por el Hogar Canario, así que no solamente me trajo satisfacciones dentro de la cancha.
¿Nunca dudó en dejarlo por los estudios?Sí, cuando nació Giancarlo yo tenía 15 años y apenas debutaba en el Deportivo Portugués. Además, entrenaba a un equipo de niños para un mundialito y estudiaba. Tuve que decidir si tomaba el fútbol como profesión y me fui con Walter “Cata” Roque al Atlético San Cristóbal, allí sí me dediqué a tiempo completo, aunque no tuve problemas para terminar los estudios en las noches.
¿Cómo describe su carrera como futbolista?Corta por las lesiones, pero privilegiado por compartir con jugadores como Pedro Febles, Gaby Barreiro, Bernardo Añor al principio, y al final al lado de Gerson Díaz y Gaby Miranda. Es inolvidable mi paso por Táchira, y Atlético San Cristóbal, que me dio la oportunidad de conocer el fútbol profesional.
LEA MÁS EN LA EDICIÓN IMPRESA DE LÍDER ESTE LUNES 26 DE DICIEMBRE DE 2011...


)
)
)
)
)
0 comentarios:
Publicar un comentario