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jueves, 28 de julio de 2011

Caracas: Ciudad de fanáticos damnificados


Caracas. La ciudad de los techos rojos del maestro Billo Frometa, cuna de Simón Bolívar, metrópoli cosmopolita, epicentro del poder desde principios del siglo pasado, cumplió 444 años hace unos pocos días atrás.  En ella conviven casi cuatro millones de personas, entre sus edificios, oficinas, urbanizaciones y barrios interminables, y es el asiento para siete equipos profesionales de distintos deportes del país

La capital tiene tres equipos de fútbol en primera división, dos de baloncesto profesional y dos de béisbol. Una oferta amplia, realmente muy amplia para una ciudad que se quedó sumida en el olvido en cuanto a infraestructura deportiva se refiere. Caracas tiene cinco recintos para acoger a estos siete conjuntos.

El estadio Universitario de béisbol, sede de Leones y Tiburones (22 mil personas, aprox.), el Olímpico de la UCV casa de Caracas FC y Deportivo Petare (20 mil fanáticos), el Brigido Iriarte como base del Real Esppor (en teoría, donde caben unos 10 mil hinchas), Parque Miranda como cueva de Panteras (2800 seguidores) y el Parque Naciones Unidas, recinto de Cocodrilos (5500 feligreses).

Si sumamos la capacidad aproximada de todos los estadios de la sultana de Ávila, el  total de butacas para ver deporte en Caracas es de 60.300 personas. Para una urbe de poco más de cuatro millones de habitantes, esta es una cifra casi ridícula, y más si se compara con otras capitales latinoamericanas.

Esta es la explicación para varios de los problemas que ha venido arrastrando el seguidor del deporte en la otrora ‘sucursal del cielo’, en medio de una problemática a la que todavía no hay respuestas concretas.

Así vemos como, por ejemplo, el seguidor de los Leones del Caracas tiene que padecer para tratar de encontrar una entrada para ver a su conjunto. Entre los abonados y los revendedores, no hay demasiados boletos que sobren. Lo mismo le toca al seguidor de Cocodrilos de Caracas.

El fanático de Panteras de Miranda tiene que ver a su equipo en una cancha pequeña, en ocasiones muy incómoda. En el Olímpico hacen vida dos equipos profesionales, cuatro universitarios, y un montón más porque al final es un estadio universitario.

Y lo del Brigido raya en lo patético. De ser un estadio “modelo” para los Panamericanos del 83, se convirtió en alojamiento para personas que lamentablemente perdieron todo en las recientes lluvias de diciembre del año pasado.

Caracas creció de forma descontrolada y desmesurada. Tiene infraestructura de capital en cuanto a hoteles, centros comerciales y paseos turísticos; pero sigue padeciendo los rigores del olvido en cuanto a varias materias, como el transporte público, y entre ellas una de las más notables es la infraestructura deportiva.

La oportunidad de oro fue la pasada Copa América de hace cuatro años. Caracas debió entrar en la misma danza en la que se metió Barquisimeto (cuyo espectacular Metropolitano da para albergar a 42.000 personas, el doble del Olímpico) o Maturín (ni hablar del Monumental, donde puedes meter al 90% de las butacas para el deporte en la capital, con 52.500 personas), sin embargo, la cuna del Libertador fue ninguneada.

Incluso, hace dos años y medio, Caracas era pre candidata para albergar los Juegos Panamericanos de 2015, junto a Toronto (la eventual ganadora), Bogotá y Lima. Al final, otra oportunidad para recomponer la ciudad y sobre todo sus instalaciones deportivas, fue desestimada.  

La situación reciente del Real Esppor, sin hogar y en vilo, o el clamor de César Farías en días recientes, no han hecho más que levantar la voz para algo que ya se viene pidiendo desde hace muchos años. Caracas necesita un estadio, grande, y si es posible, multiusos. Sería un gran regalo de cumpleaños para la ciudad y sus fanáticos, que igualmente están como el equipo merengue, sin hogar, andan damnificados.



Tomado de venezuelaesfútbol.com

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